EL PRIMER PERIÓDICO INFANTIL CUBANO FUE LEÍDO POR JOSÉ MARTÍ


Evidencias a los 157 años del natalicio

 de José Julián Martí y Pérez,

en el marco de la Jornada Virtual

Oración por la Libertad de Cuba

Cuando José Julián Martí Pérez nace, el 28 de enero de 1853, ha comenzado a manifestarse ya, en el panorama cultural cubano, el movimiento restaurador del Buen Gusto, que tiene en la segunda generación romántica a la portadora de las cualidades ideoestéticas necesarias, para el cambio de signo revelador de un innovador estadio literario, y en la Revista de la Habana (1853-1857), que dirigen Rafael María de Mendive y José de Jesús Quintiliano García, su principal órgano difusor.

Además de las conquistas formales y la corrección de los excesos de la oleada lírica anterior, este grupo de renovadores, entre los que se encuentra el maestro y protector de José Martí, desde el mismo colegio San Pablo, consigue llevar a un alto grado la expresión de lo cubano y su interiorización, en un discurso caracterizado por la mesura, la perfección del verso y la comunicación íntima del sujeto lírico, con el paisaje insular. Junto a la creación de los restauradores del Buen Gusto, la poesía para niños y jóvenes de entonces se muestra abierta al influjo de otras literaturas, como seña de su independencia gradual ante la retórica romántica metropolitana.

De ese modo, el desarrollo de la serie literaria infantil cubana trae consigo la pérdida de un localismo paralizante y el reclamo de fronteras más vastas para la expresión artística.

Pero quien se adentre en el proceso formativo de nuestra serie, durante el período de constitución progresiva de la nacionalidad, ha de observar cómo, en los años iniciales de la segunda mitad del siglo XIX, ya se evidencia el auge de una literatura que cumple con una función específica dentro de la vida social, donde ocupa un lugar revelante en la preparación del horizonte ideológico y estético de las sucesivas generaciones de cubanos que, como José Martí, emprenden —en la esfera de la política y la cultura— la definitiva liberación del dominio cultural español y la necesaria consecución de la identidad nacional.

A través del largo período constitutivo de la serie para la infancia de la Isla, anterior al natalicio del creador de La Edad…, los escritores han ido recreando géneros, motivos y asuntos tomados de la tradición literaria criolla, por la existencia de determinada densidad cultural, que permite establecer una intratextualidad propia en las letras cubanas del momento, cuya resonancia no desatiende José Martí, cuando se permite renovar el discurso romántico que le precede. Ello denota su reconocimiento de pertenencia a una literatura nacional y del rico acervo de la cultura española, que le sirve de savia reproductora.

Por otra parte, de acuerdo con la plataforma programática de los encargados de diseñar los textos didácticos que luego se instrumentan, sobre todo, en los colegios privados de la Isla, desde la década del cincuenta es posible apreciar una verdadera especialización en la literatura para la enseñanza de los niños y jóvenes cubanos, que atiende, tanto a la graduación de los conocimientos, según los distintos niveles de aprendizaje de la lectura, como a la formación integral de los educandos, con vistas a su utilidad y desenvolvimientos sociales. Un aspecto importante dentro de los presupuestos epocales para la escritura de los libros de texto, es la aplicación consecuente del sistema explicativo en su fundamento teórico-práctico, que introduce José de la Luz y Caballero en las escuelas primarias de la década del treinta.

Cuando se estudie la diversidad de materiales educactivos, que recibe el sector poblacional medio al que pertenece el niño José Martí, enseguida aparecen los cuadernos que instruyen a los escolares en las buenas costumbres y reglas de urbanidad, al igual que otros dedicados a divulgar la doctrina cristiana, a tenor de los valores establecidos y los intereses de la clase dominante.

Sin embargo, a diferencia de los volúmenes difundidos en la Isla por la metrópoli, las mejores muestras de este tipo de literatura religiosa, escrita en Cuba, son mucho más amenas: se integran la poesía y la narración para ofrecer escenas de la historia sagrada, y se procura diseñar un discurso que motive la lectura.

Los libros de lectura, basados en los principios metodológicos del sistema explicativo, son los portadores, durante la etapa, de nuevas propiedades que posibilitan la evolución de la serie hacia un estadio superior, pues ellas contribuyen a quebrantar las normas prevalecientes en la literatura didáctica de la década anterior.

La narrativa, género jerarquizado en dichos volúmenes, emplea el método costumbrista, en la búsqueda de una relación identificadora entre el niño y su entorno, para lo cual el escritor, en textos breves, concebidos de ese modo, con el fin de mantener la atención infantil, generalmente ofrece una información variada y amena sobre temas diversos. Con ello libra al discurso de los diálogos aleccionadores y del exceso de didactismo, propios de esa literatura hasta entonces.

Desde el punto de vista lingüístico, los cuadros de costumbres, que son leídos en estos libros por niños como José Martí, empiezan a nutrirse de cubanismos y de expresiones del habla popular, en un afán por fijar un código típicamente criollo, que se distinga de los giros castizos y del lenguaje peninsular.

El estilo narrativo se define por su limpieza sintáctica y abundantes descripciones, por un tono lírico coloquial, así como por recursos poéticos afines con el universo infantil, siempre con un vocabulario adecuado a las edades del destinatario.

Como se ve, esta especialización del discurso literario para la infancia se ha ido despojando, paulatinamente, de la concepción del niño como un proyecto de hombre, capaz de alcanzar un conocimiento enciclopédico.

Desde el punto de vista estructural, el signo evolutivo básico radica en la conformación de un relato que, sin franquear del todo los límites de la estampa, adelanta elementos de la acción y la trama, anunciadores de algunos rasgos constitutivos del cuento, como género futuro de la literatura nacional.

Otro cambio significativo se opera en la concepción de los diálogos. El método heurístico, heredado e la fórmula tradicional de preguntas y respuestas, propio del catecismo, se desautomatiza con la creación de verdades “conversaciones” que, por un lado, concatenan las distintas viñetas, a partir de motivos finales de un diálogo, introductorio del asunto a tratar en el siguiente; y, por otro, cuando la acción se brinda a través del coloquio, la voz del adulto funciona como un narrador, y el niño se convierte en personaje activo de la anécdota, con lo cual se conforma un “cuento” breve, que tiene su origen en una situación trivial y se transforma en un texto de perdurables valores humanos y artísticos. Así, el discurso conserva cierta unidad composicional, que colabora con el carácter estético de la narración.

A fines de la década del cincuenta, cuando Martí se estrena, en el curso 1859-1860, como alumno de un colegio habanero, ubicado en el barrio de Santa Clara, donde su padre se desempeña de celador, el diseño de los libros de lectura denota, no sólo la remodelación del principio dosificador de la información y el conocimiento, de acuerdo con los niveles de recepción según la edad, sino también el valor que ya se le otorga al texto, en tanto discurso artístico. En ello participa la ganancia de una conciencia productiva, que unifica la capacidad pedagógica del maestro, con la estrictamente literaria.

Durante los años en que el niño José Julián asiste a la escuela primaria ya el libro de lectura, principal portador de la serie infantil cubana, ha atravesado por un proceso evolutivo que va, desde la absolutización —en los inicios— de su carácter utilitario, al servicio de una enseñanza dogmática (regida por los presupuestos didáctico-moralizantes), hasta la concepción de un texto integral, que jerarquiza la función estética de la obra de arte, para la consecución de una lectura placentera, adecuada al horizonte de expectación y experiencia vital del pequeño lector, lo cual asegura la realización de la capacidad polivalente del hecho literario.

Ahora bien, en junio de 1857, dos años antes de asistir a su escuela de barrio, Martí se traslada con sus familiares a España, donde radican hasta junio de 1859, debido a una repentina enfermedad de su padre don Mariano.

Poco se conoce de esta primera etapa de la infancia martiana, sin embargo, el investigador Juan Losada extrae de ella algunos aspectos de sumo interés, en su libro Martí, joven revolucionario (1969), que deben entrarse a considerar de inmediato:

Cuando Martí viaja a en 1857, con sus padres, a Valencia, cuenta con cuatro años de edad, que es precisamente el momento en que se inicia por los niños una nueva actividad intelectual de su desarrollo, En el niño se desencadena una brusca y activa curiosidad por las palabras. Ya no le basta con las palabras que otras personas le suministran. Ahora, las demanda activamente. El vocabulario crece ampliamente. El niño entra en la edad de las preguntas. Exige información sobre cada cosa nueva. Precisamente en Martí, este proceso se activa inusitadamente, al correlacionarse con su viaje a España. Los preparativos del viaje, el prolongado crucero del barco, el imponente océano Atlántico, los contrastantes paisajes españoles, la ciudad en la que viven por dos años, las costumbres y normas de vida del lugar, el regreso, estimulan a Martí, no sólo el desenvolvimiento del habla, sino que condicionan activamente su atención y su percepción.1

Es probable que el primer contacto de José Julián, con la literatura didáctica infantil producida en la Isla por entonces, tenga lugar entre los ocho y nueve años,2 en el colegio San Anacleto, sito en la calzada de la Reina, número 59, que dirige Rafael Sixto Casado y Alayeto desde el 13 de setiembre de 1857, y al que asiste Martí, en sus inicios como estudiante, durante el curso escolar de 1861 a 1862. aunque su matrícula puede ser de un año antes, a juzgar por la cesantía que recibe su padre el 24 de octubre de 1860, quien pierde el cargo de celador del barrio de Santa Clara, por haber violentado algunos requisitos de su empleo,3 según demuestra Emilio Roig de Leuchsenring, en su documentado ensayo Martí en España, que se publica en 1938. Seguramente ésa es una de las razones por las cuales el niño se traslada rápidamente a otro colegio, a instancias de sus familiares.

Este cambio posibilita la apertura y el enriquecimiento de su experiencia vital y cognoscitiva, al ampliarse el universo de sus lecturas y relaciones sociales, más allá del estrecho marco, en el que se ha venido desenvolviendo el pequeño, entre su escuela anterior y el hogar, con unos padres “honrados aunque de poca inteligencia e instrucción”,4 tomando en cuenta los criterios de su amigo y condiscípulo Fermín Valdés Domínguez, recogidos en su testimonio Ofrenda de hermano.

Cuando José Martí comienza la enseñanza elemental, todavía rige en el país el “Plan General de Instrucción Pública para las Islas de Cuba y Puerto Rico”, que, a pesar de ser redactado en 1842, se aprueba por real Orden del 27 de octubre de 1844, y se instrumenta en 1846, luego de producirse la centralización educacional, a través de la cual la metrópoli consolida su dominio ideológico, sobre todo, en las escuelas gratuitas. La puesta en práctica de esa medida coactiva tiene como resultante el cese en sus funciones de la sección de Educación de la Sociedad Económica de Amigos el País, la que se sustituye por la Junta de Inspección de Estudios, integrada por doce miembros fieles a la Corona española.

Contradictoriamente, la centralización de la enseñanza acentúa la labor patriótica de los colegios privados, muchos de ellos encabezados, en sus elencos, por prominentes figuras de la intelectualidad cubana más progresista, que fungen como educadores en distintos puntos de la Isla, a partir de los últimos años de la década del cuarenta: José de la Luz y Caballero, Juan Clemente Zenea y Anselmo Suárez y Romero (La Habana); Cirilo Villaverde, Antonio y Eusebio Guiteras (Matanzas); Gaspar Betancourt Cisneros (Puerto Príncipe); José María Izaguirre (Bayamo); Juan Bautista Sagarra (Santiago de Cuba).

Estos escritores antes mencionados proveen, en su mayoría, los textos que se van a aplicar en las escuelas nacionales. Gracias a su quehacer se observa un punto de giro en el plano ideotemático y composicional de los libros que conforman la literatura instrumental cubana de la segunda mitad del siglo XIX.

Antes de finalizar la década del cincuenta, en 1858, empieza a editarse el Álbum de los Niños, primer periódico infantil insular, dirigido por Manuel Zapatero, español radicado en la Isla, quien lo publica por entregas, todos los sábados, de 5 a 6 de la tarde, en la imprenta La Habanera, ubicada en la calle de Aguacate no. 62, con el objetivo de que sirva como opción literaria para la infancia criolla, en los ratos libres del fin de semana.

Esta revista de pequeño formato y con 16 páginas sale regularmente durante cuatro años, y, desde su primer número, el director explica A los niños de ambos sexos” los propósitos de su empresa y las características generales de su publicación, con el fin de establecer una comunicación diáfana, un diálogo amistoso entre el redactor y los suscriptores del periódico:

El Álbum de los Niños vendrá a formar un libro anual, que será como el eco de la más pura amistad para todos y para cada uno de vosotros: por eso es que, estando yo precisado a dirigiros los artículos que mi pobre trabajo produzca, será con el nombre de “Vuestro amigo”, elegido por mí con el deseo de que me lo deis, así como el placer con que espero que acogeréis con la franca y candorosa gratitud de vuestros corazones los sentimientos del mío.5

El plan temático y genérico de esta publicación, que concibe Manuel Zapatero para la infancia cubana, es bastante amplio, pero sus propuestas ideoestéticas no rebasan todavía el conjunto de valores socialmente establecidos, si se analizan los materiales incluidos en sus 154 entregas, hasta el 4 de mayo de 1861, fecha de su último número.

Abundan en las páginas de su Álbum…, las estampas costumbristas, las narraciones didáctico-moralizantes y las reglas de urbanidad, fábulas y poesía de variada índole, adivinanzas y pasatiempos, pequeñas biografías de niños y hombres célebres, diálogos aleccionadores entre un padre y su hijo, versiones de algunos cuentos de hadas escritos por Charles Perrault (“El sombrerito rojo”, del 5 de enero, y “Los tres deseos”, del 4 de mayo de 1861, respectivamente), artículos de divulgación científica y cosmografía, lecciones de historia sagrada y mitología, trabajos de expresión literaria infantil, traducidos de revistas francesas como Le Journal des Enfants, y otros originales, que son enviados por los directores de algunos colegios de la capital.

Y he aquí uno de los datos más curiosos e interesantes de la mencionada publicación que dirige Manuel Zapatero. Desde el número 8, correspondiente al segundo semestre de 1859, el editor, interesado en promover la lectura de su periódico y con vistas a ganar un mayor número de suscriptores, estimula el surgimiento en sus páginas de una nueva sección, “Emulación al estudio y premio a la aplicación”, en donde “aparecerán periódicamente los nombres de los niños que sobresalgan por sus esfuerzos en cada clase”;6 y enseguida empiezan incluirse en el Álbum… los listados que envían algunas escuelas de la capital, suscritas por esa fecha al periódico de Zapatero.

A este pequeño grupo de centro docentes se suma el colegio San Anacleto, cuando su director Rafael Sixto Casado permite la divulgación, desde el número 19, relativo al primer semestre de 1860, del “Cuadro calificativo de los alumnos distinguidos por su aplicación y buena conducta en el mes de abril anterior”, y a partir de entonces es muy común encontrar en las páginas de la revista infantil las referencias a algún hecho particular ocurrido en esa escuela primaria o los logros individuales de su estudiantado, durante los ejercicios académicos que en él tienen lugar cada año.

Por otro lado, se establece tal compenetración entre el redactor del Álbum de los Niños y los colegios suscritos al mismo, que el propio Manuel Zapatero asiste a los exámenes de fin de curso, y llega a comentar, gozoso de los resultados que observa en ellos, en uno de los trabajos que dedica “A los niños, nuestros queridos lectores”, correspondientes al número 26 del segundo semestre de 1860:

Yo no necesito recordar más, que lo que he presenciado en el Colegio de San Anacleto, y estoy persuadido que en este como en el otro y en cualquiera de los que tan dignamente están dirigidos en esta capital, hay de que rebose el agradecimiento en el corazón de cada niño, que así se mira compensado de sus esfuerzos; de los mismos que han de llevarle al mayor bien de esta vida. ¿Quién de ellos no se siente henchido de ese entusiasmo creador a que aludió un benemérito y entendido profesor, a quien con tanta complacencia oí el colegio citado? Sí, amiguitos míos, ancha y gloriosa es la senda que os presenta en este siglo, tanto como él ofrece al que quiere, al que es dócil en la blanda e ilustrada marcha de la enseñanza actual, al que capaz es de sentir los estímulos de la emulación y del entusiasmo, que tan bien podeis seguir, de profesores como el que he citado y en cuyo sentir, sino tan bien lo sabe explicar, está perfectamente de acuerdo.

Vuestro Amigo.7

Como puede verse, este periódico circula entre los pequeños y los educadores cubanos, ávidos de hallar lecturas amenas para las horas y los días de asueto. Aunque su publicación se extiende sólo hasta el 4 de mayo de 1861, con seguridad, Martí entra en contacto con algunas entregas del atractivo semanario habanero, cuyo emblema se consigna en el grabado anunciador de cada volumen semestral: “Amor a Dios, a nuestros semejantes y al trabajo”.

El criterio anterior llega avalado por el hecho de que la revista se distribuye en el propio colegio donde comienza a estudiar, en 1861, el niño José Julián, además de tomar en consideración que en los años en que éste se matricula en la citada escuela primaria, la misma cuenta ya dentro de su mobiliario con una biblioteca escogida con más de 850 títulos, y en la cual se halla una colección parcial o completa de los seis tomos del Álbum de los Niños, encuadernada con las entregas de cada semestre.

Conviene agregar que la publicación es recomendada por la Junta de Inspección de Estudios, según se consigna en el número correspondiente al sábado 7 de julio de 1860:

COMISIÓN PROVINCIAL DE INSTRUCCIÓN PRIMARIA

El Excmo. Sr. Gobernador Superior, Vice-Real Protector, de conformidad con el dictamen de la Excelentísima Inspección de Estudios, se ha servido disponer que por esta Comisión se recomiende a los directores de Colegios y Escuelas de instrucción primaria, el “Álbum de los Niños”, publicado por el Sr. D. Manuel Zapatero, como texto útil auxiliar de que pueden valerse para la enseñanza en el ramo de lectura, para servir también de premio y recompensa a los alumnos que lo mereciesen. Y en virtud de acuerdo de la Comisión Provincial, en Junta ordinaria celebrada el día de ayer, para general inteligencia de los expuestos directores, se publica por este medio. Habana y Abril 17 de 1860.-Dr. Juan Francisco Chaple, Vocal Secretario

(Copiado de la Gaceta Oficial, n.53)8

Es muy probable también que el conocido periódico, ya en forma de libro, se instrumente por esos días en las clases de Lectura, o que sirva de obsequio a los alumnos que obtienen banda y diploma dentro de la distribución de premios realizada después de la conclusión de los exámenes generales del colegio San Anacleto, entre los que se encuentra el pequeño José Martí, quien resulta premiado en el curso escolar 1862-1863.

Todo esto puede haberse quedado en el marco de las conjeturas del investigador, de no hallarse la siguiente viñeta, escrita “por su Amigo”, y aparecida en el tomo segundo del Álbum de los Niños, formando parte de la entrega 23, de 1859:

CARIDAD DE UN NIÑO

Paseaba una señora con su hijo, niño de cinco años de edad, y en el paseo se encontraron con un mendigo, que parecía muy triste y enfermo, y andaba descalzo. Dejó el niño adelantar a su madre, sentóse, y quitándose sus zapatitos se los presentó al mendigo diciéndole “Buen hombre, tome V. mis zapatos para que no ande con los pies en el suelo” ¡Ojalá hubiera muchos niños que estuvieran siempre dispuestos a dar alguna cosa a los pobres!9

¿Tiene conocimiento José Julián de este breve y aleccionador pasaje, localizado en las páginas de la primera publicación periódica infantil cubana? Seguramente. Pero su importancia no radica en la evidente semejanza que se establece entre la viñeta citada con anterioridad y el núcleo del conflicto desarrollado en “Los zapaticos de rosa”, sino en la censura implícita que se revela en ese cuento poético, concebido por Martí para el tercer número de su revista mensual La Edad de Oro, en donde el redactor critica la caridad de las familias ricas, como una de las virtudes teologales que se le inculcan al niño americano, dentro de un código estructurado a partir de conductas preestablecidas, en torno al deber ser del hombre en una sociedad clasista, regida por presupuestos religiosos cristianos, que sólo pretenden la conservación del status quo y la permanencia de la plataforma ideológica de la clase dominante:

Pero está con estos modos
Tan serios, muy triste el mar:
Lo alegre es allá, al doblar,
En la barranca de todos!

Dicen que suenan las olas
Mejor allá en la barranca,
Y que la arena es muy blanca
Donde están las niñas solas.

Pilar corre a su mamá:
—“¡Mamá, yo voy a ser buena;
Déjame ir sola a la arena;
Allá, tú me ves, allá!”

—“¡Esta niña caprichosa!
No hay tarde que no me enojes:
Anda, pero no te mojes
Los zapaticos de rosa.

Le llega a los pies la espuma,
Gritan alegres las dos;
Y se va, diciendo adiós,
La del sombrero de pluma.

¡Se va allá, donde ¡muy lejos!
Las aguas son más salobres,
Donde se sientan los pobres,
Donde se sientan los viejos!

Se fue la niña a jugar,
La espuma blanca bajó,
Y pasó el tiempo, y pasó
Un águila por el mar.

Y cuando el sol se ponía
Detrás de un monte dorado,
Un sombrerito callado
Por las arenas venía.

Trabaja mucho, trabaja,
Para andar: ¿qué es lo que tiene
Pilar que anda así, que viene
Con la cabecita baja?

Bien sabe la madre hermosa
Por qué; le cuesta el andar:
—“¿Y los zapatos, Pilar,
Los zapaticos de rosa?”

Cuando el redactor de La Edad de Oro extrae de la tradición literaria insular uno de los motivos más recurrentes en la literatura infantil decimonónica, no busca recrearlo a través de otra anécdota similar, sino que se permite esta cercanía temática, con el objetivo de promover una nueva lectura, la revisión generacional e ideológica de una de las posturas burguesas más repudiables, desde el punto de vista social y humano.

No en balde, el escritor de la revista opone las conductas infantiles de Bebé (la bondad), en “Bebé y el señor Don Pomposo”, y Pilar (la caridad), del cuento poético Los zapaticos de rosa”, para mostrar, en un evidente contrapunteo de actitudes, cuáles son las verdaderas virtudes del hombre en relación con sus semejantes:

¡Ah, loca! ¿en dónde estarán?
¡Dí dónde Pilar!” “—Señora”,
Dice una mujer que llora:
“¡Están conmigo, aquí están!”

“Yo tengo una niña enferma
Que llora en el cuarto obscuro
Y la traigo al aire puro,
A ver el sol, y a que duerma.”

“Mira, ¡la mano le abrasa,
Y tiene los pies tan fríos!
¡Oh, toma, toma los míos,
Yo tengo más en mi casa!

¡No sé bien, señora hermosa,
Lo que sucedió después;
¡Le ví a mi hijita en los pies
Los zapaticos de rosa!

Se vio sacar los pañuelos
A una rusa y a una inglesa;
El aya de la francesa
Se quitó los espejuelos.

Abrió la madre los brazos,
Se echó Pilar en su pecho,
Y sacó el traje deshecho,
Sin adornos y sin lazos.

Todo lo quiere saber
De la enferma la señora:
¡No quiere saber que llora
De pobreza una mujer!

—“¡Sí, Pilar, dáselo! ¡y eso
También! ¡tu manta! ¡tu anillo!”
Y ella le dio su bolsillo,
Le dio el clavel, le dio un beso.

Vuelven calladas de noche
A su casa del jardín;
Y Pilar va en el cojín
De la derecha del coche.

Y dice una mariposa
Que vio desde su rosal
Guardados en un cristal
Los zapaticos de rosa.

http://jose-marti.org/jose_marti/paraninos/paraninosedad/poesia/zapaticosderosa/zapaticosderosa9.htm

De ese modo, José Martí va conformando en la infancia cubana un distinto código ético-social, que pugna con los valores instituidos por el régimen colonial, desde que defiende sólidos criterios acerca del desenvolvimiento libre y solidario del ser humano en la sociedad, en contra de todo principio de falsa moral, sumisión y obediencia política.

 

Con las misma premisas metodológicas, en otros artículos se ha de reconstruir las primicias de la cultura martiana,10 a partir de las referencias a los textos didácticos que se utilizan por entonces en colegios e institutos de segunda enseñanza de la Isla, y del acercamiento a los libros y publicaciones periódicas que lee el niño y/o el joven creador de La Edad de Oro, durante su infancia y adolescencia, respectivamente, lo que nos lleva a establecer las primeras claves de su contacto directo con una literatura, al servicio de la educación patriótica de la niñez cubana, en pugna abierta con los designios de la enseñanza metropolitana.

Luego de un primer período formativo (1859-1868), y un segundo de despegue (1869-1888), habrá materiales dedicados a la etapa más fructífera de José Martí (1889-1895), dentro de la serie literaria infantil nacional.

Desde 1879, en sus funciones como colaborador de La Niñez, periódico que dirige Fernando Urzáis, hasta julio de 1889, cuando se convierte en redactor de La Edad de Oro, puede observarse cómo se ha ido perfilando el concepto martiano, acerca del papel que debe desempeñar la literatura en la instrucción de los niños y jóvenes de “Nuestra América”, aspecto que se hace programático en su revista de Nueva York, en donde confluyen el padre (ya revelado en el Ismaelillo, poemario de 1882) y el maestro, no sólo en lo docente, sino también en lo artístico y formativo.

Índice de Notas

1 Juan Losada: Martí: joven revolucionario, p. 17, Comisión de Estudios Históricos de la UJC, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1969.

2 Por las condiciones propias del colegio San Anacleto, con un director como Rafael Sixto Casado, escritor él mismo de textos didácticos de diferentes materias y preocupado por la educación integral de sus discípulos, es que surge la hipótesis del contacto temprano de José Martí con la literatura instrumental nacional y con otros libros infantiles cubanos y foráneos, si se tiene en cuenta además que este es uno de los primeros centros docentes en poseer una biblioteca escogida con más de 859 títulos, según relaciona Mariano Dumás Chacel, en su anuario de pedagogía y estadística de la enseñanza Guía del profesorado cubano para 1868, p. 97, Impr. El Ferrocarril, Matanzas, 1868.

3 En su libro Martí en España, Emilio Roig enumera, con pruebas documentales, las faltas que constan en los expedientes de don Mariano Martí y Navarro dentro del ejercicio de sus ocupaciones como celador y capitán juez pedáneo, respectivamente, por las cuales es separado de su cargo el 16 de octubre de 1860, y el 24 de ese mes, el Gobierno Superior de la Isla aprueba su cesantía. V. Emilio Roig de Leuchsenring; Martí en España, pp. 14-16, Cultural, S. A., La Habana, 1938.

4 Emilio Roig: ob cit., p. 9.

5 Álbum de los niños. Publicación semanal, editada y dirigida por Manuel Zapatero, t. I, pp. 3.4, entrega 1a., La Habana, 1858.

6 Álbum…, t. 3, p. 100, entrega 8a., 1859.

7 Ibíd., t. 5, pp. 401-402, entrega 26a.

Ibíd., t. 5, p. 1, sábado 7 de julio de 1860.

9Ibíd., t. 2, p. 330, entrega 23a., 1859.

10 Todos los artículos son fragmentos o recreaciones del libro Ese niño de La Edad de Oro, escrito por José Antonio Gutiérrez Caballero, y que obtuvo el Premio Especial Ensayo del Centenario de La Edad Oro, Ministerio de Cultura de Cuba, 1989, publicado por la Editorial Gente Nueva, en 1998. El contenido de esta monografía será editado próximamente en Miami, y puede leerse su primera parte en una de las secciones de este blog.

José Antonio Gutiérrez Caballero

27 de enero del 2010 

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27 comentarios to “EL PRIMER PERIÓDICO INFANTIL CUBANO FUE LEÍDO POR JOSÉ MARTÍ”

  1. Rosa Galia López Says:

    Un gran homenaje en su día de nacimiento al Apóstol de nuestra Libertad, Josán. Eres grande entre los blogueros grandes, inmenso, te queremos.

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  2. Miguel Pascual Says:

    Con un objetivo común, hacemos jornadas de oración por la libertad de Cuba. En esta ocasión, nuestra jornada será en recordación del natalicio de nuestro apóstol José Martí, el 28 de enero 2010. La misma consistirá en poner en el status de Facebook la oración de José Ángel Chaviano Febles, que reza:

    CONCÉDENOS, SEÑOR, LA LIBERTAD PARA CUBA, Y CONCÉDENOS LA ENTEREZA NECESARIA, PARA MANTENERLA POR SIEMPRE. ¡AYÚDANOS, SEÑOR!

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  3. Miguel Pascual Says:

    Esto les digo: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo se lo dará. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” – Mateo, 18: 19 y 20.

    CONCÉDENOS, SEÑOR, LA LIBERTAD PARA CUBA, Y CONCÉDENOS LA ENTEREZA NECESARIA, PARA MANTENERLA POR SIEMPRE. ¡AYÚDANOS, SEÑOR!

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  4. Ojec Cubanos Says:

    La Fuerza tiene siempre sus cortesanos, aun en los hombres de ideas. Hay hombres dispuestos naturalmente a ser ovejas, aunque se crean libérrimas águilas.

    José Martí.

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  5. Ojec Cubanos Says:

    En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los homb …res su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana.

    José Martí.

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  6. Ojec Cubanos Says:

    Las campanas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible.

    José Martí.

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  7. Ojec Cubanos Says:

    Todas las tiranías tienen a mano uno de esos cultos, para que piense y escriba, para que justifique, atenúe y disfrace: o muchos de ellos, porque con la literatura suele ir de pareja el apetito del lujo, y con éste, viene el afán de venderse a quien pueda satisfacerlo. Por casa con coche y bolsa para queridas vende la lengua o la pluma mucho bribón inteligente.

    José Martí.

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  8. Un buen día también para felicitar a nuestra poeta y pintora Margarita García Alonso, que está cumpliendo años. Pues no lo sabía, amiga, felicidades de todo corazón. Que disfrutes esta oración de hoy, en nombre de la libertad y el amor. Te besa, Josán Caballero.

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  9. Mi querido Josán, ¡Qué hermoso homenaje a José Martí!
    Me complace recordar que el primer número de mi periódico infantil, COTUFA(1989), lo dediqué íntegramente a Martí y su obra, en ocasión de los Cien años de La Edad de Oro.
    Estuve, desde niña, con sus versos y su prosa, por mi siempre amada TRICOLOR, la revista infantil para el momento, en Venezuela.
    Gracias, mil gracias, por recordar a Martí de esa forma que lo presentas ante el mundo bloguero.
    Besos.

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  10. Querida Marga, felicitaciones. Acompaño mi saludo de cumpleaños de un buen abrazo y un beso.
    Feliz día.

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  11. David Fernando Says:

    Estimado amigo, ve preparandote para el 12 de Marzo que será mi concierto en el Manuel Artime. Cantaremos por la LIBERTAD…

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  12. Hilario Valderrama Says:

    En las Obras Completas de Martí podemos leer muchos pasajes en donde el gran cubano habla de la niñez y de la necesidad de una literatura adecuada para su formación, por eso la revista La Edad de Oro todavía es un paradigma de la literatura universal. Un buen aporte el tuyo, Josán.

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  13. En el Blog Contando Cubanos…

    ¿Y los zapatos, Pilar?

    ¿Alguna vez te tocó dramatizar Los zapaticos de Rosa? El poema de José Martí se escenificaba a gusto y antojo de maestras y maestros inspirados, patrióticos, actores y actrices fracasados que les encantaba lucirse con el director, en montajes melodramáticos y sobreactuados. Uno no se libraba, me correspondió otro show lacrimógeno. En sexto grado bailé algo español, porque a la maestra le pareció divino el homenaje a la madre patria, sin tacones y con tutú. No se me olvidan, porque ya en sexto grado una tiene conciencia de su cuerpo, las caras de nuestros compañeritos viéndonos los bloumerts y los pies desnudos saliéndose de las zapatillas cosidas con naylon.

    Han pasado muchos años desde entonces, pero he visto crecer a sobrinos y primos con la austeridad de la cabeza a los pies, años eternos en Cuba, donde conseguir un disfraz o participar de alguna obra de teatro o musical era un lío para los padres. Hoy leo quejas y lamentos de la realidad cubana actual, quien no viaje a Cuba o vea las fotos que algunos publican pueden imaginar sólo niños sin zapatos, ancianos harapientos con la tristeza anclada en la mirada. Yo que he visto, sin andar mucho, la misma gotera eterna en la llave del baño de mis padres, gotera sobreviviente a remesas, zapatillas y cambios propiciados. La misma gotera haciendo la mancha indeleble sobre el espacio que antes fue blanco, la huella de una gota cayendo eterna en el mismo lugar porque no la cambian, porque se han acostubrado a su insistente golpeteo, porque no se hayan en casa si no la escuchan a ella, porque ella les sirve para decir: Ninguna zapatilla sale buena, estamos condenados. Siempre es lo mismo, la culpa la tiene el corazón de tu padre, que ya no puede hacer fuerza. No, la culpa la tienen los plomeros que no son como los de antes, antes sí que habían buenas llaves. Y la gotera se carcajea, dueña y señora de los sonidos de la casa, día y noche escupiendo su desprecio ante la inmovilidad, yo que he visto el esfuerzo mínimo de esa gotera para propiciar las lágrimas de cocodrilo, me he enfrentado a una foto que me envían de la dramatización: Los zapaticos de rosa.
    En una escuela de Marianao, una primaria de niños comunes y corrientes como nosotros, antes. Perdón, si tú no fuiste corriente o más o menos común, seguramente me podrás decir ¿de dónde los padres de estas criaturas sacan el billete para hacer tangibles a estas niñas Pilar?

    En el escalón primero hay dos realidades, Pilar de rosa, combinación entre aro, balde y paleta. A la izquierda, abajo “sin adornos y sin lazos, a la muñeca sin brazos enterrándola en la arena”. ¿Alguna vez fuiste remedo de Pilar?, ¿alguna vez durante tu vida en Cuba, pudiste vestir así en mayoría?, estoy segura que la respuesta es no. Entonces, la gota, me cae en el ojo, la gota quejumbrosa que recibe honores de plañidera, la gota que solo se preocupa por caer y conseguir la marca indeleble que hará a todos recordar que diariamente llora. Fijense, que cosa, a mí me ha conmovido esa niña de la izquiera, sin medias, de vestido sencillo y sin sombrero, en el escalón de abajo, esa niña cuyos padres, se ve, no tienen blog para quejarse, ni familiar en el extranjero con quien llorar.

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    • Josán Caballero Says:

      Me gusta mucho el texto que has escrito, Kerala, y me lo llevo para colocarlo en los comentarios de mi blog, en el post que habla sobre el primer periódico infantil cubano, que fue leído por Martí, material que me gustaría leyeras en mi blog. Agradezco tanto encontrar colegas martianos como tú, o como Osvaldo Raya, que han bebido y siguen bebiendo de las Obras Completas, de Martí, nuestro Apóstol y héroe humanista por excelencia. Saludos y abrazos, Josán Caballero.

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  14. Hola Josán, precisamente no es un comentario lo que voy a hacer, pero no he encontrado otra vía de comunicarme contigo, hago una Maestría en Cultura Latinoamericana, y mi tema de tesis es la visión martiana del libro y la biblioteca, y como sé que eres un ferviente estudioso de Martí, necesito que me hagas llegar, si lo tienes, por supuesto, el artículo Martí: Ofrenda de hermano, que escribió Fermín Valdés Domínguez, ahí está mi e.mail, para que te comuniques conmigo, desde ya te agradezco, saludos.

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    • Gracias, Yuth, el testimonio OFRENDA DE HERMANO, escrito por Fermín Valdés Domínguez, amigo de Martí, es un libro que leí en Cuba, pero tendría que investigar por acá, para ver si te consigo algo, dame una semana para decirte algo, un gran abrazo, Josán.

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  15. Gregoria Says:

    Estimado Josán, sabes de algún sitio donde ver las ilustraciones originales de esta revista???? Gracias.
    Gregoria desde La Habana.

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    • Gregoria, creo que tanto en la Biblioteca Nacional José Martí, como en el Instituto de Literatura y Lingüística deben estar los originales. Antes estaban, e incluso yo llegué a ver una revista original, vendiéndose en un librería alterna de ésas creadas para vender en dólares, cuando aún me encontraba en Cuba, sin embargo, puede ser también que un ejemplar se mantenga en el Centro de Estudios Martianos. LLevo un tiempo que no contacto con especialistas del tema en mi país, por lo que no te podría precisar ahora, pero esos son los nortes que te doy. Gracias, además, por entrar y comentar en mi blog. Saludos, Josán Caballero.

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  16. Gracias, Josán, por tu preocupación, ojalá puedas encontrar algo, porque la verdad que lo necesito, y no he podido conectarme, ni con el CEM, ni con la Biblioteca Nacional, no sé que está pasando con sus páginas, y vivo en Bayamo, ya sabes, bien lejos de la capital, bueno, espero que si consigues algo me lo envíes, te agradezco todo lo que haces, saludos, Yuth.

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  17. DIANA MARCELA Says:

    Es asombroso descubrir, día a día, el universo Martiano. Me llama mucho la atención conocer sobre la influencia de la primera escuela de Martí, pues normalmente las biografías nos conducen a Mendive, sin embargo, es interesante descubrir cómo se va configurando un pensamiento antropológico Martiano, desde su niñez….

    GRACIAS POR LA PUBLICACIÓN.

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    • Muchas gracias, Diana Marcela, pero si buscas en mi blog, en la sección ESE NIÑO DE LA EDAD DE ORO, que fue la investigación con la que obtuve el Premio Especial Ensayo Centenario de La Edad de Oro, en 1989, encontrarás que el gran creador bebió en la sabia de muy buena literatura infantil cubana y universal, además de ser formado por maestros anteriores a Rafael María de Mendive, entre los que se encontraron los hermanos Antonio y Eusebio Guiteras, en donde Martí tomó el espíritu de patriotismo y cubanía, sino revisa el segmento, en que demuestro los postulados de los libros de lectura de Guiteras y los mostrados por el redactor de La Edad… en “Tres héroes”, sobre todo, con respecto al concepto de héroe y criminal. Te invito a leerlo y comentarme luego, podemos conversar por mi correo personal abracalibropublishers@hotmail.com, saludos y abrazos, Josán Caballero.

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  18. Hola, Josán, parece que no has podido conseguir el artículo Martí: Ofrenda de hermano, pues no me lo has mandado, qué falta me hace amigo, ya el 16 de este mes discuto mi tesis de maestría, y tendré que quitar la referencia que tengo, pues no he podido conseguir ese trabajo, con dolor en mi alma tendré que hacerlo, bueno, saludos para ti y suerte.

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    • Amiga Yuth, pero qué es lo que necesitas exactamente de ese texto, porque según me percaté, en la Biblioteca Nacional José Martí, cuando hice mi investigación, era un libro en sí, no un breve artículo, así que si me dijeras qué necesitas en particular, me iría a una biblioteca acá, a ver si lo encuentro, aunque me parece un tanto descabellado, pues donde debe estar es en la Biblioteca del Congreso, o en alguna especial, donde se dediquen al estudio de la literatura cubana decimonónica, pero de todos modos, voy a conversar con mi amigo Antonio Orlando Rodríguez, el autor de CHIQUITA, Premio de Novela ALFAGUARA 2008, que también reside en Miami, para ver si me da un norte al respecto por estos lares. Haré un segundo intento, para ver si navego con mayor suerte. Cruza los dedos, amiga, te aviso de mis gestiones esta próxima semana. Si me especificas más lo que necesitas, sería mucho mejor. Besos, Josán Caballero.

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  19. Amigo, gracias por responder, mira hasta donde sé es un artículo que salió publicado en el periódico El Triunfo del 19-20 de mayo de 1908, aunque fue escrito por Fermín, en 1872, quizás después haya devenido en libro, no lo sé; en ese texto se habla de la oficina de Martí, en Nueva York, donde tenía un gran estante, con muchos libros, gran parte de ellos marcados y escritos por su mano, y sabes que hay una referencia de Martí, donde dice que “todos los libros debían leerse con una pluma en la mano”, y entonces, en mi tesis, hago alusión a esto, pero necesito referenciarlo, con la página del artículo donde está esto, entiendes, sabes los requisitos de las referencias. Bueno, amigo, espero por tu ayuda, porque estoy ya casi contra la pared, quiero imprimir ya la semana próxima, para preparar la exposición, un beso para ti, y cuídate mucho.

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  20. Elsa Vega Says:

    Hola Josán.
    Soy una maestra jubilada, amante de la vida y obra de Martí. He encontrado algunos datos, en realidad se encuentran muy dispersos, en diferentes bibliotecas y archivos de Cuba, pero dan valiosa información, sobre los años 1860 a 1865, en la vida de Martí. Es maravilloso. Estoy escribiendo un libro y pienso publicarlo.
    Te felicito, por el análisis de la literatura pedagógica, y para niños, de esa época. También Rafael Sixto Casado aportó mucho, para formar la conciencia nacional, en sus estudiantes, y sus aportes trascendieron su época. Ando por 200 y tantas páginas, pero no veo el momento de cerrar, porque siempre encuentro algo más interesante, para incorporar.
    Un abrazo.
    Elsa.

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    • Muchas gracias, por tus palabras y tu análisis, estimada Elsa Vega. Lo que leíste está incluído en mi libro ESE NIÑO DE LA EDAD DE ORO, Premio Especial Ensayo del Centenario de La Edad de Oro 1989, del Ministerio de Cultura, en Cuba, publicado durante 1998, por la editorial Gente Nueva, y cuya primera parte se encuentra en este blog, como una sección del mismo. Próximamente, publicaré la segunda aquí mismo, al igual que todo el libro, dentro de las ediciones para este año, de ABRACALIBRO International Publishers, que es mi editorial. No sé si sabes que soy editor, y mantengo relaciones con varias imprentas acá, además de las ferias de libros de toda la zona, por lo que si necesitas algún tipo de ayuda, en torno al tema, no dudes en escribirme. Mi correo personal es abracalibro@hotmail.com, así que cuando desees, conversamos. Quizás la bibliografía utilizada y los múltiples anexos, tanto para esta monografía, como para las dos etapas de mi investigación “EL TESORO ENCONTRADO, o La serie literaria infantil de Cuba a Hispanoamérica. Libro Primero (1783-1857)”, editado el año pasado, y el Libro Segundo (1858-1899), próximo a publicarse, creo que pudieran ayudarte igualmente. Espero que podamos reunir y dialogar, pues me dará mucho gusto conocernos, compartir impresiones y conocimientos. Saludos y abrazos, Josán Caballero.

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